inflación precios

La inflación, uno de los conceptos económicos más conocidos y temidos, es una variable a tener en cuenta a la hora de planificar nuestros ahorros.

La inflación es el incremento continuado de los precios de los bienes y servicios que consumimos. Para medir la evolución de los precios se utiliza el IPC (Índice de Precios al Consumo), que mide la evolución de un conjunto de bienes y servicios representativo del consumo de una familia media en España, lo que conocemos como “cesta de la compra.

En la práctica, que haya inflación supone que nuestros ahorros pierden capacidad de compra. Por lo tanto, con el paso del tiempo con la misma cantidad de dinero podemos comprar menos productos.  La inflación reduce notablemente la rentabilidad real de las inversiones realizadas, y en consecuencia los ahorros acumulados.

Tengo mi dinero en un depósito, ¿Estoy a salvo de la inflación?

Partiendo de la base de que los tipos de interés están en mínimos históricos y que los bancos dan a cambio una rentabilidad irrisoria en depósitos, no estás a salvo. Tus ahorros perderán rentabilidad a lo largo del tiempo.

El error de muchas personas que tras toda la vida trabajando tienen unos ahorros en el banco, es que solamente tienen en cuenta el tipo de interés que le ofrece su banco y se olvidan completamente de la inflación.

Desde luego, es mejor ganar un 0,2% en un depósito que no ganar nada, pero debemos de tener en cuenta otras alternativas más rentables.

La diversificación de nuestros ahorros como salvavidas

Para afrontar la inflación, debemos diversificar nuestros ahorros y dedicar una parte a la inversión. No debemos invertir todo nuestro dinero, sino diversificar nuestros ahorros según los objetivos que tengamos. Por ejemplo, si somos jóvenes y queremos ahorrar, tenemos un horizonte de tiempo más largo por lo tanto el porcentaje a invertir podrá ser mayor. El objetivo es obtener una rentabilidad mayor que la que obtendríamos con un depósito.

Imaginemos que tenemos 5.000€ en el banco. En un depósito normal, estos ahorros nos darían un 0,20% de interés. En cambio, si decidimos invertir el 30% de nuestros ahorros, es decir 1.500€, con que obtengamos un 5% de rentabilidad al año, obtendríamos un 1,5% de rentabilidad de los 5.000€, una cifra muy cercana a la inflación media que nos encontraremos y una rentabilidad muy superior a la que nos da el depósito.

Nos movemos en una fase complicada con tipos de interés deprimidos y una inflación que no se debe tanto al crecimiento económico sino a un aumento exponencial de los precios energéticos. Una época en la que si el cliente bancario no es activo y busca mayor rentabilidad, irá perdiendo poder adquisitivo con el paso del tiempo. En vuestras manos está cambiar la forma en la gestión del ahorro y pensar más en el largo plazo que en el corto plazo.

Si no sois expertos en inversión, la forma más sencilla de invertir son los fondos de inversión. Podéis contratarlos y asesoraros gratuitamente en cualquier banco, pero para que os asesoren bien recomiendo Renta4.

 

 

DEJA UNA RESPUESTA

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.