beneficios rápidos

Cuando invertimos en bolsa, muchas veces queremos obtener beneficios muy rápido, invirtiendo en chicharros o en empresas con problemas y alta volatilidad. ¿Estamos cometiendo un error?

Bueno, esto depende de cuál sea nuestra aversión al riesgo. Invertir en una empresa con una deuda muy elevada y con alta volatilidad puede permitirnos obtener beneficios muy altos. Pero, del mismo modo que puede subir la cotización, puede caer, llegando a niveles no esperados o, incluso, suspender su cotización en el mercado. Lo que hay que tener muy claro desde el primer momento en que invertimos en una empresa, sea cual sea su estado financiero, es: Cuánto estamos dispuestos a perder; cuál es nuestro objetivo y, si este es a corto, medio o largo plazo; y cuanto estrés estamos dispuestos a soportar.

Si tenemos estos conceptos claros, podemos comenzar a invertir, pero, ¡Ojo!, si queremos ganar dinero también tenemos que ser responsables de nuestras propias decisiones y actuaciones.

¿ Cómo puedo “asegurar” mi dinero y ganar beneficios ?

En el mercado de valores no hay una fórmula predefinida para ganar siempre, si eso fuese posible, todo el mundo sería rico. Si queremos minimizar el riesgo de perder nuestro dinero, lo más importante es diversificar, no hay que meter todo nuestro capital a una única empresa.

¿Mi consejo? Invierte en variable el 80% del capital disponible para operar y el 20% indexado en un índice de referencia de los productos variables. Dentro del 80% en variable, centra el “ataque” en un sector con un 60% y el resto, para evitar posibles sustos, en empresas estables con buena liquidez, las conocidas como blue chips.

No invirtamos nuestros ahorros en empresas sin ton ni son. Somos responsables de administrar nuestro dinero, así como de estudiar y analizar una empresa y, por supuesto, antes de nada, recabar toda la información a la que tengamos acceso y, una vez analizado todo el entorno posible, ¡Atacad!

Y si nos equivocamos, hay algo que me gusta recordar: Deus ex Machina no existe. No pretendamos que una “deidad” no salve de nuestros errores. Pero tampoco achaquemos a la suerte nuestros aciertos. Ambos dos dependen únicamente de nosotros.

Si tenéis cualquier duda, os contestaré en los comentarios.

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