plan financiero para jóvenes

Vivimos en una sociedad en la que el dinero es un elemento esencial para la vida. La mayoría de personas que quieren hacerse ricas se enfocan en crear una idea de negocio que les haga ganar grandes cantidades de dinero pero se olvidan de lo más importante: un plan financiero.

Antes de empezar, pensemos por un momento qué significa el dinero para nosotros. Desde que tenemos uso de razón nuestros padres tratan de concienciarnos de la importancia de estudiar para conseguir un trabajo y así lograr una estabilidad de ingresos. Así podremos tener un punto de partida para hipotecarnos. Este ha sido el modelo de vida del español medio en los últimos 60 años. Pero, reflexionemos un momento, ¿Es éste el camino apropiado?

La razón de escribir este artículo es mostraros otro modelo de vida en el que para hacerse rico no hay que centrarse en cómo generar más ingresos sino en cómo administrarlos.

Cómo gestionar nuestros ahorros

La cuestión no es cómo generar más dinero, sino cómo administrarlo. Por ello, todos los que estáis trabajando debéis hacer una reflexión sobre vuestras necesidades de liquidez en el corto, medio y largo plazo.

La primera pregunta que debéis haceros es: ¿Cuáles son mis gastos fijos mensuales? Aquí deberíamos contar los préstamos, domiciliaciones, alimentación y otros gastos de casa. Cuantos menos, mejor.

Una vez tengamos claro nuestros gastos fijos, debemos restarlos de nuestros ingresos para saber cuanto dinero nos queda disponible. Por ejemplo: mis gastos fijos mensuales son 600€ y mi sueldo mensual es de 1000€. Por lo tanto, tengo 400€ disponibles.

El tercer paso es hacer una aproximación de nuestros gastos variables. Aquí nos ponemos un límite en el cual contaremos todos los gastos relacionados con el ocio y consumo. Si en el ejemplo dispongo de 400€, me pongo un límite de 100€ para mis gastos variables con lo que consigo ahorrar 300€ al mes.

Siguiendo el ejemplo, si consigo ahorrar 300€ al mes, al cabo de un año tendré 3600€. Veamos que pasa si aplicamos el interés compuesto a largo plazo.

Interés compuesto a largo plazo

El principio es simple: invierte 100€ durante un año, a un interés anual de, digamos el 5%, y su dinero valdrá 105€ al final del año. Si seguimos invirtiendo esos 105€ durante otro año, con una rentabilidad del 5% sobre la cantidad total, tendremos 110,25€ tras dos años. Ese es el beneficio del interés compuesto. Veamos ahora cómo puede ayudarnos en nuestro plan financiero.

Siguiendo nuestro ejemplo anterior, empezamos con un depósito de 3600€ a los 20 años y depositamos 300€ cada mes. En ese periodo conseguimos una rentabilidad del 3% anual, y a pesar de que dejamos de ahorrar tras cumplir los 35, dejamos el dinero invertido donde seguimos ganando un 3% cada año hasta que lo retiramos a los 60.

A los 35 años, tendremos un total de 73.480€ ahorrados. Si dejamos de ahorrar pero dejamos nuestro dinero invertido, a los 60 años tendremos 153.850€.

La lección es que invertir pronto puede ser tan importante como la cantidad invertida durante toda una vida. Eso significa que para realmente beneficiarse de la magia del interés compuesto es importante empezar a invertir lo antes posible.

interes-compuesto

Ya tengo un plan financiero, ¿Y ahora qué?

El siguiente paso es simplemente tener paciencia y esperar. Si ya has empezado a ahorrar, sabrás que los depósitos bancarios dan una rentabilidad inferior al 1%. La única forma de obtener mayor rentabilidad es invertir, si no sabes cómo aquí te dejo un artículo en el cual lo explico paso a paso. Si por el contrario ya estás invirtiendo, necesitas una estrategia a largo plazo.

Espero haberos ayudado, cualquier duda la responderé encantado en los comentarios. Hasta la próxima.

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